La felicidad ja, ja
Tal vez la felicidad es algo que sólo podemos buscar y que en realidad puede que nunca la tengamos, aquella frase no ha podido escapar de mi itinerario madrugador, no ha partido como hubiera deseado
como cuando hallo una respuesta
errónea o acertada, tan sólo se instaló allí, en alguna esquina de mi boca para pronunciarla sin causa necesaria ni solución posible. Se ha estancado en los charcos de mi calle, y los perros que buscan comida por todas partes han advertido su presencia. La ciudad, detrás de mis ventanas, parece no saber nada, las luces de los carros que desaparecen a lo lejos parecen llevarse la última posibilidad de encontrarle una salida a algo que no tiene pies ni cabeza. La oscuridad de esta noche no tendrá milagros porque todos se han borrado del mapa para responder esta pregunta que nadie me la hizo pero que ha llegado a mí como un gato abandonado, esperando cobijo y cuidado.
